Primer Fic del blog, Lean !!!
Primera parte.
Conducía con las manos fijas en volante y los ojos pegados en frente. Tenía sus últimas palabras en mi cabeza marcadas con fuego ¿Por que me dolía tanto dejarla? ¿Por qué no simplemente soportaba y continuaba con mi trabajo?, no no podia. Por alguna razón Kathleen se había apoderado de mi mente y logro someter mis planes para convertirlos en algo inesperado.
-¡que rayos esta pasando!- grite con ira a mi soledad mientras golpeaba el volante.
Erick lo había planeado todo, Kathleen en unas semanas mas estaría en nuestras manos y todos saldríamos ganando. Y ahora ¿Qué estaba haciendo? ¿hiendo a Italia? ¿Ver si había alguien más? ¿Alejarme de lo que me estaba sucediendo?
- ¡Vamos Alessio! ¡¿Qué haces ahora?! – continuaba hablándome mientras sentía vibrar mis pantalones.
Tome el teléfono en mi mano libre y verifique de quien era la llamada.
-¡¿que rayos quieres Erick?! – le grite en cuanto conteste la llamada.
- ¿Qué rayos planeas tu? – me dijo de pronto, el tenia razón ¿Qué rayos planeaba?
- no lo se Erick creo que no me verán por unos días ¿Qué tal esta kat? – trate de sonar calmado pero en verdad me preocupaba
- ella esta… ella no esta bien Alessio ¿Qué le hiciste? - ¿Qué le hice? ¿Qué me hizo ella? - ¡Alessio! ¿Por qué esta así?
- Se le pasara en unos días, era solo para que no hablara – dije impresionado de cómo hablaba ahora de la que hace un rato era mi confusión.
-¿te das cuenta? ¿Notas como esto no era necesario? – dijo algo que yo ya sabia.
- ¡lo se Erick! Pero ya esta hecho, se le pasara en unos días – dije casi ahogándome - además… ¡tu no tienes por que cuestionar lo que hago o no!
Entonces corte el teléfono con casi rompiéndolo sin conciencia de mi entorno, iba a
Respire profundamente y volví a sacar mi teléfono – que afortunadamente seguía con todas sus piezas- esta vez tenia que hacer una llamada de larga distancia.
- Hola Cornelio – dije en cuanto sentí el sonido de ambiente.
- ¿A…Alessio? ¿Alessio Cacciatore? – tartamudeo al teléfono.
- ¡Cornelio viejo amigo! Veo que aun recuerdas mi nombre- trate de marcas las notas de sarcasmo para el.
- ¿qu...e que es lo que quieres?- seguía tartamudeando.
- ¡vamos Cornelio! ¿aun me temes? – espere una respuesta que obviamente no obtendría- esta bien Cornelio… solo necesito un pequeño favor.
- Alessio, tu sabes que yo no puedo hacer lo que me de la gana aquí – dijo de pronto con voz confiada.
- Escucha con atención, porque solo lo diré una vez – le dije con voz amenazadora – quiero que te informes acerca de las nacidas de los caídos que no superen los treinta años.
- Pe… pero A… Alessio, yo no puedo…- alcanzo a decir con voz temblante.
- ¡No me interesa si esta en riego tu carrera! Sabes que yo puedo hacer que te hundas en lo mas profundo nuevamente con solo hacer unas llamadas – le amenacé – quiero la información en dos horas mas ¿oíste?
- Sss…si señor – dijo finalmente y corte.
Me sentía frustrado, tenía a Kat en mi cabeza pero a la vez, también tenía mis planes. Como es resultaba que todo lo que estaba planeado de pronto se veía algo borroso para mí, yo ahora quería que nuestra pobre victima, culpable de haber nacido, tuviera una segunda opción, pero ¿Qué pasaba en mí? ¿Por qué sentía compasión de esos ojos color avellana tan dulces y a la vez tan tristes? ¿Por que cuando veía en ella esa sensación de soledad quería estar a su lado y consolarla?
- ¡no, no, no! Alessio – me decía – ¡mira bien lo que haces! ¡no puedes sentirte así por ella! ¡ella es el trato!
Estaba claro que aquel día en que nos besamos, había obtenido esa prueba de que ella me amaba, pero extrañamente para mi había significado algo mas, cuando sentí la cercanía de su cuerpo al mío y como sus ojos parecían atravesarme por dentro, algo en mi me hizo querer estar con ella y no dejarla nunca mas alejarse, yo quería mantener nuestra unión y que nada nos separara, fue entonces cuando observe su mano en mi cuello y recordé mi trabajo, el cual no debería afectar mis sentimientos realmente, pero ahora ¿Cuánto deseaban mis labios volver a tomar los suyos? ¿a sentir su sabor? Era una idea extraña que me enloquecía y ahora mismo debía evitar si es que ella realmente me importaba.
- Esta bien Alessio – dije – si encuentras a alguien mas, kat tendrá posibilidades, tendrás que alejarte de ella y esperar que tenga una vida feliz.
¿Alejarme de ella? ¿Eso era lo que debía hacer? Claramente eso me parecía lo correcto pero no era lo que mas quería, yo quería que ella fuera mi mas preciada pertenecía, que fuera solo mia y de ¡nadie mas!. Tan solo imaginar que otro ponga sus manos en ella me hierve la sangre.
De pronto en un momento la pantalla de mi ya descargado teléfono volvió a tener color.
- ¿diga? – dije teniendo claramente en cuenta quien llamaba.
- Ale…ssio, ya tengo lo que pediste – dijo Cornelio.
- Bien espero tu respuesta – dije cortante.
- Es…. Este no hay nadie Alessio – dijo.
- ¡¿Cómo no puede haber nadie?! – Dije alterado.
- Tú sabes Alessio esa chica, Kathleen y Amber Dutch – me contó ¿Quién era Amber?
- ¿Quién es esa Amber? – le pregunte esperanzado.
- Una joven de Roma, tiene 16 años, vive en un refugio – me contó, mientras yo pensaba en las posibilidades de que la chica estuviera intacta.
- ¿Roma dices? – pregunte.
- Así es señor – dijo.
- Cornelio, creo que te esperara una corta visita de mi parte – le dije mientras cortaba el teléfono con una sonrisa en los labios que posiblemente habría hecho que el pobre Cornelio – mi ratón de laboratorio – temblara de miedo.
Cornelio, el pobre seguidor de Dios, había caído tan fácilmente, solo era cosa de colocar un motón de joyas preciosas por todos lados, para que el perdiera el control, tan fácilmente que había sido desterrado y condenado a vagar. Y ahora, Cornelio como el lamebotas que seguía siendo, se había unido a la iglesia para rendir votos como sacerdote, ¿sacerdote?, claro que si a estas alturas la fuente de los adoradores de Dios no sabia quien estaba actuando en cada lugar que ellos tomaban como pruebas de fe, simplemente la gente estaba segada con que eso les salvaría y vivirían felices para siempre al momento de su muerte, pero que mentiras se creía la gente, si la vida fuera así, yo no habría caído jamás –aunque fuera por voluntad propia- nadie habría caído en condena. Pero ahora mi condena se sentía dulce, dulce como los ojos de Kathleen Hardle, quien ahora se había apoderado de mi corazón ya olvidado.
Chicas aca les dejo la primer parte del fic de Loupi !!! espero que les guste y que todas se animen a escribir !! recuerden mi mail es ficsacrificio@gmail.com !! las espero !!



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